SB LIII esperábamos más...

Se esperaba que fueron poco más de 50 puntos en el Super Bowl LIII, pero llegaron 16 en total. El partido quedó lejos de lo esperado y con ciertos momentos intrascendentes, al punto del aburrimiento. Al final, un par de series ofensivas bien ejecutadas le dieron a los Patriots el sexto anillo en la historia de la franquicia.

Podrías decir que el Super Bowl LIII fue un duelo defensivo por los pocos puntos anotados. El primer touchdown vino cuando faltaban siete minutos para que terminara el encuentro y tuvieron que aparecer los nombres de siempre. Brady, Gronkowski, Edelman y lo culminó Michel con la carrera para la zona de anotación. No siempre los juegos de pocos puntos son defensivos. Cierto es que hubo buenos esquemas que limitaron las ofensivas hubo, también, mala ejecución de los ataques de ambos equipos, más de los Rams.

El partido en su gran parte fue defensivo. Los Pats lograron limitar un ataque que anotaba 30 puntos por encuentro y dejarlos en tres. Jared Goff jamás pudo entrar en ritmo; C.J. Anderson y Todd Gurley no pudieron hacer nada por tierra y por ende el juego aéreo jamas fue una amenaza para la defensiva de los Pats. La clave fue que los Patriots lograron controlar la línea de scrimmage y no dieron oportunidad a que LA pudiera correr el balón. En la semana en varios espacios comentaba que para que los Rams pudieran tener éxito necesitaban correr el balón para después atacar por aire. Sólo se podía hacer en ese orden. A la inversa era imposible porque la defensiva de los Pats esperaría el pase y así sucedió. 

Los Rams lograron hacer un buen trabajo a la defensiva porque durante tres cuartos y medio tuvieron a la ofensiva de los Pats en solo tres puntos. El problema es que los Rams siempre dependieron de la defensiva. Su ofensiva no fue capaz de generar yardas y mucho menos puntos. Fueron interminables el numero de patadas de despeje en la primera mitad. Los Pats no concretaron un gol de campo y las series ofensiva que, al menos cuatro, terminaron en el campo de los Rams, New England pudo haber llegado al medio tiempo con más puntos en el marcado, pero fue la defensiva de Rams las que los mantuvo en el juego. 

Si las defensivas estuvieron presentes, pero también los errores de las ofensivas, DE AMBOS EQUIPOS, se hicieron presentes. Rams no pudo nunca entrar en ritmo, al igual que los Pats. No fue el mejor partido de Tom Brady ni de su ofensiva pero encontró la manera de mover el balón. 

En la ofensiva con la que tomaron ventaja los Pats, lanzaron el balón a Gronkowski en su posición natural de ala cerrada, previo a un engaño con un backfield de dos corredores (fullback y halfback). Es decir, lo más básico de lo más básico. Vinieron 3 pases seguidos, uno de ellos el mejor del partido, el pase a Gronkowski para colocarse en la yarda tres. Cerraron corriendo el balón. 

Siguiente paso la defensiva hace lo suyo. Dos jugadas defensivas. La segunda el pase interceptado de Gilmore. La defensiva una vez más apareció. 

La ofensiva con la que liquida el partido, los Patriots corren el balón por el centro, donde estaba lo mejor de la defensiva de los Rams. Lograron lo que necesitaban. Bajarle el reloj, ganar yardas y puntos. La diferencia era de 10 puntos y el reloj no le dejaba tiempo a Rams. 

Patriots había hecho el trabajo con una fórmula muy añeja, pero efectiva en una era donde se lanza mucho más el balón. Defensiva y juego terrestre. Esta fórmula suele ser poco atractiva por los aficionados, poco espectacular pero muy efectiva, pues pasan los años y sigue siendo una receta que eleva las probabilidades para ganar un partido. 

El partido fue un juego gris. Un partido con pocas jugadas emocionantes, pero en parte así son los juegos de grandes defensivas y correr el balón. El problema se hizo más grabe porque los Rams no hicieron nada a la ofensiva. Mientras que a los Patriots solo les bastó dos series para ejecutar bien y sumar 10 puntos. New England necesitó de solo 13 puntos para sumar su sexto título a una franquicia que ha dominado la NFL en los últimos años. Los Patriots no les importará como fue el sexto campeonato, porque no se festeja lo hecho en cuatro cuartos sino se celebra la consecuencia al trabajo desde la pretemporada. el resultado es solo eso, una consecuencia de todo el esfuerzo realizado para alcanzar ese objetivo y los Patriots lo han logrado una vez más. Son los Campeones de la NFL.

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